lunes, 20 de mayo de 2024

"El final del camino" por Yamil Artigas

 


FINAL DEL CAMINO


 Queridos hermanos y compañeros de viaje:

los días en los cuales

los precursores tanto han admirado

por su inepta estabilidad,

que hacían presagiar aventuras y amoríos;

los días gloriosos,

en cuyo estandarte hicimos descansar una cofradía

de muertes ilustres;

esos mismos días se han ido.

Los días con afrentas

en los que concluirán todo regocijo y confort,

han llegado.

¿Qué montaña estamos dispuestos

a escalar con la mano desnuda?

La vacuidad de nuestra perenne impotencia

se asocia con una descabellada rebelión.

Añoramos los días idos,

pues ellos atesoran el perfume marchito de la vida.

Nos guardamos las inclinaciones pecaminosas

y de todos los agravios inútiles,

porque los gestores de esta hazaña se han retirado.

Disfrutamos de la primavera

en nuestros corazones.

Ahora ansiamos que

el glorioso ocaso de nuestros gestores

sople un viento sereno en este invierno

de nuestra vida.

Sabemos como la naturaleza de ciertos hábitos

engrandecen nuestro sentimiento de pena.

Un coro gigantesco de zorzales

cantando un himno de vana esperanza oiremos.

Los pequeños guardarán las rapsodias

para divulgarlos a las futuras generaciones.

Guardad, hermanos míos, vuestras azadas y rastrillos.

El jardín ya no se puede cultivar

pues las plantas rebeldes han declarado

guerra abierta a las azucenas y los gladiolos.

Se ha cernido el silencio en el patio

posterior que linda con la barbarie.

¡Oh hermanos, tanta es la angustia

que somete a mi espíritu

como una pluma aplastada por una roca inmensa!

¡Las jornadas que premedita la agonía

han derrumbado mis oídos,

como la antorcha que nos ilumina de día,

como el satélite a quien le cantan los grillos!

¡Como si las inspiradas lamentaciones del profeta

hicieran mella en la sensibilidad de mi alma!

¡Una sombra decidida

que antaño inspiraba tan solo un disgusto,

es la desazón que me alimenta!

¡Oh hermanos, haced vuestras estas congojas,

y llorad, sufrid, sufrid conmigo!

Queridos compañeros de viaje,

queridos hermanos que sufren conmigo:

no tengais la esperanza

de ver luz al final del camino.

Guardad las piedras y continuad caminando conmigo.

Hermanos y compañeros de viaje, 

vigilad vuestro camino.


Yamil Leonel Rogelio Artigas.  Todos los derechos reservados.

poetasvivos8@gmail.com

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