sábado, 1 de junio de 2024

Fulgor.




Fulgor.

Como no cantar a la fuerza que resurge

de la entraña profunda de la tierra,

o al fulgor matinal que se renueva

invocado por el mar y por la arena.


Cuando el fuego voraz destruyó todo

con la venia del vil, purificando,

las aguas impolutas se apartaron

pues un cruel Poseidón estaba al mando.


Sumergidas las almas y los sueños,

sujetadas voluntades por el miedo,

escondidos bajo tierra cual fantasmas

se quebraban los abrazos y los credos.


Que poder silencioso es que proclama

 con luz resplandeciente de tormenta 

el momento febril en que la vida 

emergerá rozagante cual diadema?


¿Hasta cuándo podrá el hombre con su mano

Detener los cauces de los ríos,

O el brotar frugal de aquella hierba

Con que alguna alimaña hará su nido.


Amanece, la aurora fulgurando

Renovándolo todo en su regazo.










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