Es un film bastante fantástico, como se verá a lo largo del mismo, porque presenta casualidades. Eso quedará a la libre interpretación del espectador.
Los primeros noventa minutos son narrados desde la perspectiva de la navidad de la familia Ekdhal. Una navidad distinta, llena de desafíos y encuentros. Porque no todas las familias son perfectas.
Desde un principio se muestran a los niños como muy imaginativos y creativos, mientras que los adultos son hostiles y tiranos. No por nada los Ekdhal eran actores, artistas.
Este es el film más amistoso y "fácil" dentro de la filmografía de Bergman, aunque en ciertos pasajes plantea ciertas dificultades. Además, la lucha existencial contra un Dios callado y ausente están siempre presentes, como nos tiene acostumbrados el director. Es, también, la última película de Bergman, el gran cineasta de obras como Fresas salvajes, El séptimo sello y Gritos y susurros.
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