Matar un ruiseñor (1960) de Harper Lee (1926-2016) es una novela américana tradicionalista que recrea muchos de los recuerdo de la infancia de la autora, cómo su relación con su amigo Truman Capite (en este caso, Dill) y otros datos biográficos no muy precisos o claros, pero sin duda innegables. Dos hermanos, Scout y Jem, y su amigo Dill intentan crecer en un barrio racista, mientras el padre de los primeros, Atticus Finch intenta ganar un juicio difícil dada la orientación racista del pueblo.
La obra tiene dos tramas principales y paralelas bien definidas: el juicio de Atticus y el descubrimiento de Boo Ridley. Boo Ridley es el típico marginado de las novelas americanas. Deberá luchar contra la incomprensión y el hostigamiento a de una sociedad que no lo comprende y lo juzga. Pero representará para Scout un proceso de crecimiento, al igual que el juicio de Atticus y su posición sobre el mismo. Boo era juzgado por el pueblo como un demente peligroso y solo Jem y Scout le demuestran una inocente curiosidad, propia de la edad, motivo que hará que Boo intente ser su amigo. En el juicio, se percibe deliberadamente como Atticus se enfrenta a acusaciones falsas y a un pueblo sediento de venganza, y deberá enfrentarse a ambos casi solo...a excepción del apoyo que le da la comunidad negra, Scout, Jem y Dill desde el público que presencia el acontecimiento. a El título hace alusión a un relato de Atticus sobre su primera escopeta, pero también sobre la pérdida de la inocencia y sobre el prejuicio a las clases marginadas.
Matar un ruiseñor es una novela maravillosa, que lo tiene todo, desde reflexiones hasta aventuras. En 1962 la novela fue llevada a la pantalla grande dirigida por Robert Mulligan y protagonizada por Gregory Peck, quién obtendría el Oscar por su impecable actuación. El film, en blanco y negro, supo captar las intenciones de Harper Lee sobre la conciencia ciudadana del racismo, la integración social y la justicia. Ganó tres Oscar.
El libro es parte de la narrativa clásica americana y el film de las mejores películas estadounidenses. Sin duda, todo mérito de la gran Harper Lee quien ganaría, además, el Premio Pulitzer.
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