lunes, 30 de septiembre de 2024

Ordet, la palabra (1943)

 

  Ordet, o La palabra de Gustaf Molander es una película danesa de 1943, primer film basado en la obra de teatro de Kaj Munk de 1925 que daría lugar en 1955 a la obra de Dreyer del mismo nombre. Interpretado por el gran actor de Fresas Salvajes, Víctor Sjostrom en el papel de Knut Borg.


  La película de Dreyer es catalogada como una de las mejores de la historia, pero su contraparte de 1943 es bastante floja, aunque los elementos básicos están alineados. Por ejemplo, la familia es muy cerrada y cristiana, y cada hijo    tiene un rol específico. Quizás el papel de Johannes esta bien desarrollado a medias. Luego de una crisis espiritual y de la muerte de su prometida, por la cual se siente culpable, se creerá Jesucristo, hablando y actuando como él. Su tema es la religión y la fe y por momentos está muy bien desarrollado.


  Víctor Sjostrom actúa muy bien, aunque sin lucirse por momentos su personaje como el padre de los tres hijos es bastante aceptable y hasta conmovedor. Pero pierde puntos cuando discute con otros personajes, en situaciones hilarantes.
  El final es lo más disfrutable. El personaje de Inger es, junto con el de Johannes, de lo mejor del filme y el desenlace hace justicia a tal mérito. Final rebuscado si los hay, pero la obra de Kaj Munk era una obra de la vieja escuela, redonda y precisa. Y todo el dilema religioso es fiel a la obra de teatro por lo cual es muy disfrutable. Película entretenida y amena, no le llegará a la de Dreyer pero dentro de su simpleza enseña una obra sincera en si misma.



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Yamil Artigas 



martes, 24 de septiembre de 2024

La pasión de Juana de arco

 

En 1928, Carl Dreyer (1899-1968), ese maravilloso director danés (famoso por films como Orbdet o Gertrud), filmaría la película muda, con rótulos y en blanco y negro La pasión de Juana de Arco, una de las mejores películas de la historia por su complejidad narrativa. Renee Falconeti y Antonin Artaud realizaron dos memorables actuaciones sobre las últimas horas de esta prócer francesa.


La película es increíblemente dura, sobre el juicio más injusto que registre la historia después del de Jesús de Nazareth. A Juana se la humilla, se la tortura, se la condena y se la mata de una forma cruel a la breve edad de los diecinueve años. La película cuenta con el registro histórico de los testimonios de los presentes en el juicio. Y aunque si bien la actuación de Renee Falconeti es un tanto huidiza de la realidad, pues Juana de Arco era una temible guerrera, su actuación no deje de ser magistral.


Considerada por muchos críticos como uno de los mejores filme de la historia, La pasión de Juana de arco resalta por la crudeza de una mujer joven y valiente en un periodo oscuro de hombres despiadados.




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Yamil Artigas 



miércoles, 18 de septiembre de 2024

M, el vampiro negro

 


La bella ciudad alemana de Düsseldorf es asediada por un pedófilo y asesino de niñas (Peter Lorre). La policía realiza numerosos hallazgos en las principales redes criminales, perjudicando el negocio del hampa. Entonces un grupo de mafiosos, prostitutas y mendigos se coaligan para atrapar al asesino.

El vampiro negro o M, el vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931) es una de las mejores películas alemanas de la historia. Pionera del cine negro, fue estrenada dos años antes de la ascensión del nazismo al poder definitivo de Alemania, y participaron en ella dos acérrimos antinazis como Fritz Lang y Peter Lorre.



Basado en el caso real de Peter Kürten, está historia debe su nombre a la M de Mörder (asesino) que se le inscribe con tiza en la espalda al personaje interpretado por Peter Lorre como señal para atraparlo. Es visualmente atractiva y mantiene expectante al publico hasta el último momento. Una película para disfrutar de principio a fin.



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Yamil Artigas

jueves, 12 de septiembre de 2024

El padre Sergio de L. N. Tolstoi

 


León Tolstoi (1828-1910) escribió grandes cuentos. El más caracteristico es La muerte de Iván Illych, en donde muestra su faceta más profunda dentro del plano literario, hablando de la muerte y la hipocresía.

   El padre Sergio fue otro gran cuento. Un militar rompe con su novia cuando descubre que tiene un romance con el zar y comienza una vida de búsqueda espiritual. Una mujer perversa lo pondrá a prueba y él sabrá responder muy bien a la tentación...o tal vez no. Así mismo La muerte de Iván Illych, El padre Sergio es un cuento que explora los recuerdos de la niñez de los protagonistas, dándole una solución salomónica al problema planteado de esa forma.

   En sus relatos más breves, Tolstoi analiza conceptos como la muerte y Dios, planteamientos que el mismo autor supo profundizar en su camino como pensador, en sus últimos años de vida.

Yamil Artigas 

martes, 10 de septiembre de 2024

Los sueños

 

¿Que tienen de especial los sueños? Eso se pregunto Akira Kurusawa. Dreams (Akira Kurusawa, 1990) es una película del género fantástico presentada por Steven Spielberg. Explora ocho sueños del director en ocho cortos, que trata de temas como la pérdida de la inocencia, la exaltación artística y las pesadillas. Es famoso y memorable el episodio llamado "Cuervos" en donde Martín Scorsese personifica a un apasionado Van Gogh, hombre-locomotora, con música del compositor polaco Frederick Chopin.


La película es uno de los últimos films del genial Akira Kurusawa, uno de los más grandes directores de la historia del cine, y fue bien recibido por el público y la crítica. Está incluida en el ámbito experimental del cineasta y es, quizás, una de las cincuenta mejores películas de la historia.







Si bien cada sueño tiene una interpretación acordé al público, es un género onírico y por lo tanto la interpretación es algo ambigua.

Yamil Artigas 


lunes, 9 de septiembre de 2024

Belle de Jeur

 Belle de Jeur (Luis Buñuel, 1967) es una película francesa del género erótico con Catherine Denueve y Jean Sorel. Explora la intimidad de una joven casada que, por su propia insatisfacción sexual, comienza a prostituirse por las tardes, teniendo diversos clientes, hasta que uno de ellos, Marcel, un sicario a sueldo, se enamora desenfrenadamente por ella.


La cinta también aborda temas como el lesbianismo, la infidelidad y la identidad personal y su título es un juego de palabras sobre el nombre que adopta la protagonista (Belle de Jeur) con el momento de su ocupación ("Bella de día"). No es de las mejores películas de Buñuel, pero si es una de las mejores cintas de Denueve.
Jean Sorel y Catherine Denueve en Belle de Jeur.
Pierre Clementi como Marcel en Belle de Jeur.

Yamil Artigas 




viernes, 6 de septiembre de 2024

Diez grandes libros literatura argentina parte II


 

Diez grandes libros de literatura argentina parte I

 


V-Las oportunidades me dirán el camino


 V-LAS OPORTUNIDADES ME DIRAN EL CAMINO


¿Será posible?


El caminante doblo la esquina y cruzó la calle, no serían aun las dos de la madrugada de un frio miércoles de invierno. La pobreza susurraba su gloria sobre los helados pavimentos, se cruzó con unos indigentes que tosían y se lamentaban, intentando vanamente dormir. Finalmente se detuvo a contemplar las flores congeladas del parque, pidió un deseo y arrojo una moneda hacia el estanque. Se detuvieron tres individuos, dos hombres y una mujer, quienes a pesar del toque de queda gozaban de una inalterable impunidad. Se quitó su sombrero y pensó en una de esas desiertas islas del estrecho de Magallanes, adonde no llega nadie, nunca. Comenzó a llorar, abrió su maletín y quito un revolver para comenzar a disparar al público.

   -¡Esto es para ti, inmundo René!

   Las personas comenzaron a correr; la mujer se tropezó con unos guijarros y cayó al suelo, eso lo libro de los impactos de las balas. El primero de los hombres dejo de correr casi al instante de comenzar su huida. Una ráfaga carmesí mancho el agua del estanque. El otro hombre fue menos afortunado, porque el impacto lo liquido al instante atravesándole el cráneo. La mujer se prosterno, llorando e intentando gritar; el misterioso sujeto le apunto el revolver; el frio de la noche le mecía el Montgomery y el cabello lacio y castaño.

   -¿Qué queres de mí?

   El hombre sonrió.

  -¡Por fin os silenciare para siempre, René!

   Se preparó para percutir. Se oyó un disparo en la fría noche. El misterioso español cayó derribado y la mujer grito de espanto.     


   Hasta aquí el comentario de Úrsula Peña, la testigo; al llegar la policía el cuerpo no estaba y en su lugar una mujer, quien aseguró ser una mendiga, afirmó haber encontrado el arma sin balas, en tanto que cuando se le pregunto sobre el cuerpo del agresor, no supo contestar. Se la detuvo y se la condujo a la comisaría para proceder a una mayor averiguación. A las cuatro de la mañana la encarcelaron en la prisión, a las siete, cuando se la fue a buscar para pedir testimonio, no estaba en la prisión.

   Por su parte, Úrsula Peña desapareció cuando se la fue a buscar; se afirmó verla por última vez cerca de un riachuelo. Se encontró en la superficie su ropa, pero no hubo registros de su cadáver. Por lo cual no tenemos pistas para descubrir quién asesinó a Pérez y Calletti, dos miembros del Ejército Argentino. ¿Será posible?

   El comisario permaneció quieto, silencioso y asombrado.

   ¿Será posible?

   Mi amigo se levantó  de su silla y comenzó a caminar en círculos alrededor del comisario. Le interesaba su historia. Reconozco que su intuición le prevenía de creer en fantasmas y había escuchado otros detalles interesantes. Su mente había comenzado a atar cabos sueltos. No teníamos mucho tiempo: en una hora cerrarían la biblioteca.

   -¿Será posible, Agustín Saravia?

   Un índice se acercó al rostro del comisario.

   -Señor Saravia, señor.

    Comió unos caramelos tic tac. La diabetes lo atormentaba.

    Se escuchó una risa.

   -¡Broma, amigo, broma! Le diré que hare: tomare el caso, me gusta trabajar bajo presión. Además, me vendrá bien el dinero... Quitare las licencias narrativas que se tomó y limpiare la historia. ¿Quién le dice? Pude haber sido un gran escritor. Pero necesitaría escuchar la opinión de mis colaboradores, sin ellos serviría yo tanto como una prostituta sin su falda. Dígame, Facundo, ¿qué opina de esto?

   -Hay vidas en juego y dos familias que quieren justicia. Mi respuesta es si-dije.

  -¿Y usted, jovencita?

   Agustín Saravia tosió.

   -¿Jovencita?

   -Estaba corrigiendo las anotaciones-dijo Margarita Smith-´Pero mi respuesta es que acepte el caso.

   Agustín Saravia sonrió. Reconozco que le interesaba el desafío personal sobre la justicia. La muerte de dos militares y la desaparición le tenía sin cuidado.

   -Dennos un adelanto del treinta por ciento y déjelo todo en nuestras manos, comisario Sosa. Para mañana le tendré algunos comentarios.

   -¿Me recomienda que drene el riachuelo?

   -Sería una pérdida de tiempo y recursos. Confíe en mí, ¿le he fallado en los últimos veinte años?

   Al retirarse Sosa, Saravia se dirigió a mí y a Smith. Dijo muy satisfecho:

   -Ese Sosa es un incompetente. La mendiga era el asesino.

  -Usted se equivoca si supone que esa mendiga suplanto al español. ¿Cómo podría un español imitar la voz de una argentina toda una mañana?-deduje.

   Mi amigo volvió a sonreír.

  -El problema de los jóvenes es que no invierten las ecuaciones. Eso mismo pensé yo, pero invertí la ecuación automáticamente. Vayamos a la escena del delito.

   Fuimos al estanque. Unas manchas de sangre lo rodeaban. Agustín Saravia observo la escena por varios minutos, junto algunas muestras del suelo, tomo notas, observo con sus gruesos lentes. Nos dirigimos a unos pasos y nos topamos con unos mendigos, con quienes tuvo el siguiente dialogo.

   -Es una calle muy poco transitada por las noches, ¿verdad?

  -Al contrario señor, bastante, a pesar del toque de queda.

   -Estado de sitio de mierda-dijo Saravia, escupiendo-. No me afecta en lo mínimo, pero soy un viejo, y todo me  molesta. ¿Escucharon de lo que paso el miércoles?

  -Sí, yo estuve presente. Nunca había visto morir a una persona.

   -¿Conocían a la mujer que detuvo la policía?

   -Sí, claro, era Martina. 

   -¿Saben si a Martina los militares le secuestraron un hijo o hija?

   -¿Hay secuestros de…?

   -¡Por favor, si ustedes saben lo que pasa!

   -Bueno…sí. Ya qué lo menciona, desapareció su hijo últimamente.


¿Es usted boludo, Peralta?


   Nos retiramos los tres, y mi amigo se mostró muy obtuso, valga decir. Lo sospechamos Margarita Smith y yo: era probable que hubiera descubierto pistas importantes. Pero no lo mencionó ni le preguntamos. Con mucha frecuencia se llevaba un pañuelo de papel a la boca, tosía y lo arrojaba lejos. Margarita Smith, en un momento dado, fue a buscar uno de estos pañuelos, y al verlo, cacheteó a Saravia.

   -¡Tienen sangre!

   -No es cierto, para que sepas.

   -¿Estuviste bebiendo y fumando?

   -Nada más de lo habitual, querida…

  -¡No soy tu querida! ¡Aprende a respetarme! ¡Me pediste que te tomará apuntes!

   Fuimos a la comisaria, donde nos esperaba Sosa con unos mates. Estábamos mateando cuando apareció un cabo con hielo en la cabeza, pidiéndole un  autógrafo a Saravia. Este le dijo:

   -¿A quién le corresponde el honor?

    -Peralta, Ramiro Peralta.

   -¿Se siente bien, cabo?

   -Sí, comisario-dijo Peralta-Solo me duele la maldita cabeza desde estos últimos días.

   -¿Ordeno lo que le dije del tiroteo en la plaza, Peralta?

   -¿Qué tiroteo? ¿Qué plaza?

   -¡El tiroteo, Peralta! ¿Es usted boludo, Peralta?

   -¡Ah sí, la plaza! Disculpe comisario, últimamente me olvido de todo.

    Luego, Agustín Saravia paso revista a la biblioteca de Sosa, queriendo saber si le recomendaba alguna lectura.

   -No hay novedades, Saravia; pero estoy leyendo algo de filosofía cartesiana.

     Saravia me dejó con Sosa y Smith y fue rumbo a la celda de Martina. Media hora después salió con el rostro preocupado, tosiendo y llevándose sus pañuelos a la boca que ya le escaseaban.


Las oportunidades le dirán el camino o una explicación


   Fuimos a su casa, donde, con mucho esfuerzo y ayuda nuestra, se bañó. Hacía cuatro meses no se bañaba.

   Me pidió que le alcanzará un poco de pollo del día anterior.

  -Saravia, debe ser más ordenado. Cuando fui a buscar el pollo encontré sobre la mesa un calcetín sucio.

   -Es natural: cuando más activa este mi mente, más desordenado va a estar mi entorno-eructó y, agarrando una pata teniendo el rostro voraz, pasó a explicarnos:-Este caso es muy simple. Me habías dicho, pibe, que no podía un español hablar como una argentina toda una mañana sin ser sospechado. Pero yo invertí la ecuación. ¿Qué me dirías ahora de una argentina imitando a un español en solo dos frases? Martina era el español. Su hijo había sido secuestrado y decidió vengarse. Para eso se disfrazó con un Montgomery y una peluca. Mató a dos hombres y luego se cambió de ropas. Sus amigos mendigos la hicieron desaparecer, menos el arma. Fue apresada y logro escaparse, cuando el oficial Peralta fue a verla, lo golpeo y lo desmayo, de modo que le robo las llaves y lo dejo medio idiota. Luego, ustedes se habrán dado cuenta que escapar en esa comisaría es muy fácil si uno es rápido y ágil.

    “Luego están mis pesquisas de averiguación sobre Úrsula Peña. Úrsula Peña en realidad es, mi estimado Facundo y mi estimada viuda, Martina. Lo sospeche siempre, teniendo en consideración que no se tomaron declaraciones sino hasta después de la huida de la madre desesperada de la ley. Luego lanzó al riachuelo unas falsas ropas para hacer despistar a la estúpida policía. 

   -¿Por qué dijo eso de “René”?-pregunte.

  -No me caben dudas de que Martina hablo en español castizo, lo que si me da lugar a la sospecha es que dijera eso de “René”. Ya les había dicho que el comisario Sosa había puesto mucho de si mismo en el relato y, consultando sus gustos literarios, estaba la obra de René Descartes. Por otro lado, si Martina invirtió tanto dinero en su venganza, es posible que se encuentre en otro país. 

   -¡Notable, Saravia!-exclame con asombro-En ese caso, esa buena mujer rompió los esquemas. Tenía entendido que esta clase de personas no se mezclaban en asuntos de sangre.

   -Las oportunidades le dirán el camino que deba llegar-filosofó el viejo-. ¡La justicia ha hablado!


YAMIL LEONEL ROGELIO ARTIGAS Yamil Artigas 


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IV-Una margarita que me recuerde a su nombre